¿Por qué una buena valoración puede terminar sin tratamiento?

Cuando pensamos en una consulta de medicina estética es fácil imaginar que el siguiente paso será elegir un tratamiento. Sin embargo, una buena valoración no debería empezar preguntando qué vamos a hacer, sino si realmente necesitamos hacer algo.
Y en ocasiones, después de valorar el caso, la mejor recomendación puede ser precisamente no realizar ningún tratamiento.
La valoración no empieza por el tratamiento
“Quiero mejorar esta zona.”“Me noto la cara más cansada.”“¿Qué me harías tú?”
Son consultas habituales, pero detrás de una misma preocupación pueden existir situaciones completamente diferentes.
Por eso, antes de hablar de técnicas o productos, es importante entender qué preocupa realmente a la persona, qué resultado espera conseguir y cuál es su punto de partida.
Una valoración de medicina estética debería tener en cuenta la piel, la anatomía facial, las proporciones, los antecedentes médicos, los tratamientos realizados anteriormente y también las expectativas.
Solo después tiene sentido plantearse la siguiente pregunta:
¿Existe realmente una indicación para tratar?
No todo lo que nos preocupa necesita un tratamiento
En medicina estética, poder hacer algo no significa necesariamente que debamos hacerlo.
Puede ocurrir que aquello que una persona percibe como un problema sea una característica completamente normal de su anatomía.
También puede suceder que el resultado que busca no pueda conseguirse de manera razonable con el tratamiento que tenía en mente, que sea preferible esperar o que simplemente su piel o su rostro no necesiten ninguna intervención en ese momento.
En cualquiera de estos casos, recomendar no tratar también forma parte de una buena práctica.
A veces la respuesta es esperar
No tratar ahora tampoco significa necesariamente no tratar nunca.
Hay situaciones en las que puede ser preferible observar cómo evoluciona la piel, mejorar primero determinados hábitos de cuidado o simplemente dejar pasar un tiempo antes de volver a valorar.
La medicina estética no debería convertirse en una sucesión continua de tratamientos.
También debe saber cuándo parar, cuándo esperar y cuándo no empezar.
¿Y si sí existe una indicación?
Entonces la valoración permite hacer algo igualmente importante: elegir el tratamiento adecuado para esa persona, en lugar de adaptar a la persona al tratamiento que tenía pensado hacerse.
El mismo objetivo puede requerir abordajes diferentes dependiendo de la anatomía, la calidad de la piel, la edad, los tratamientos previos o el resultado que se quiera conseguir.
Por eso, en Sapphira defendemos una idea que está en la base de nuestra forma de trabajar:
primero valorar. Después decidir. Y solo entonces, si tiene sentido, tratar.
La tranquilidad de que también pueden decirte que no
Acudir a una consulta de medicina estética debería permitir hacer preguntas, entender qué está ocurriendo y recibir una recomendación profesional, incluso cuando esa recomendación sea: “Ahora mismo no necesitas hacerte nada.”
Eso no significa que la consulta haya servido de menos.
Al contrario.
Significa que la valoración ha cumplido exactamente su función.
En Sapphira Privé Segovia entendemos la medicina estética desde la personalización, la naturalidad y el criterio profesional.
Porque el objetivo no es hacer más tratamientos.
Es hacer únicamente aquello que tenga sentido para ti.




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