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Medicina estética segura: qué debes comprobar antes de elegir una clínica

6 sept
3 min de lectura

La medicina estética forma parte de la medicina.


Puede parecer una afirmación evidente, pero a la hora de elegir dónde realizarnos un tratamiento muchas veces prestamos más atención al resultado que hemos visto en redes sociales, al precio o al tratamiento de moda que a algo mucho más importante: quién va a realizarlo, dónde y con qué garantías.


Neuromoduladores, ácido hialurónico, inductores de colágeno y otros procedimientos médico-estéticos requieren conocimiento médico, valoración previa y un entorno sanitario adecuado.


Por eso, antes de decidir dónde realizarte un tratamiento, hay varias cuestiones que deberías comprobar.


1. ¿Quién va a realizar el tratamiento?

Una de las primeras preguntas debería ser tan sencilla como: ¿Quién me va a tratar?

Los procedimientos de medicina estética deben realizarse por profesionales médicos debidamente cualificados y colegiados.


No debería incomodarnos preguntar quién realizará el procedimiento, cuál es su formación o solicitar su número de colegiado.


La confianza empieza por saber en manos de quién estamos poniendo nuestra salud.


2. ¿Es un centro sanitario autorizado?

Una clínica bonita, una consulta aparentemente profesional o una gran presencia en redes sociales no convierten automáticamente un establecimiento en un centro sanitario.


Los centros en los que se realizan procedimientos de medicina estética deben disponer de la correspondiente autorización sanitaria para desarrollar esa actividad.


Esta autorización implica el cumplimiento de determinados requisitos relacionados con las instalaciones, equipamiento y actividad sanitaria.

Por eso, antes de elegir una clínica, comprueba que realmente estás entrando en un centro sanitario autorizado.


3. ¿Te realizan una valoración médica antes de tratarte?

Llegar a una clínica diciendo “quiero ponerme ácido hialurónico aquí” no debería significar que el tratamiento comience inmediatamente.


Antes debe existir una valoración.


El profesional necesita conocer qué quieres mejorar, valorar tu anatomía, revisar antecedentes relevantes, detectar posibles contraindicaciones y determinar si el tratamiento que solicitas es realmente adecuado para ti.


Incluso puede ocurrir que la conclusión sea: “No necesitas este tratamiento.”

Y saber cuándo no tratar también forma parte de una buena práctica médica.


4. ¿Sabes qué producto van a utilizar?

En los tratamientos en los que se utilizan productos sanitarios o medicamentos, debes recibir información clara sobre qué se va a emplear.


No tengas miedo de preguntar.


Conocer el producto, su procedencia y su trazabilidad forma parte de las garantías que debemos exigir en un procedimiento médico-estético.


Y desconfía especialmente de ofertas extraordinariamente económicas cuando no queda claro qué producto se está utilizando ni quién lo administra.


5. ¿Te explican beneficios, limitaciones y posibles riesgos?

Un buen profesional no debería prometerte resultados perfectos.


Antes del tratamiento debes comprender:

  • qué puede conseguirse de forma realista;

  • qué no puede conseguir el procedimiento;

  • cómo se realizará;

  • cuáles son sus posibles efectos adversos o complicaciones;

  • qué cuidados posteriores necesitarás.


El consentimiento informado no debería entenderse simplemente como un documento que firmamos.


Debe ser la consecuencia de haber recibido y comprendido toda esa información.


6. ¿Existe seguimiento después del tratamiento?

La relación con la clínica no debería terminar cuando sales por la puerta.


Algunos tratamientos necesitan revisión y, ante cualquier reacción inesperada o duda, debes saber a quién dirigirte y cómo contactar con el centro.


El seguimiento forma parte del tratamiento.


Y probablemente sea uno de los elementos que mejor diferencia un procedimiento sanitario de un simple servicio estético.


Medicina estética y estética avanzada no son lo mismo

Ambas pueden convivir perfectamente dentro de un centro, pero no debemos confundirlas.


Tratamientos estéticos como determinados cuidados faciales o corporales y procedimientos médicos como infiltraciones de ácido hialurónico o neuromoduladores tienen requisitos profesionales y sanitarios diferentes.


Que un tratamiento tenga una finalidad estética no significa que deje de ser un acto médico cuando lo es.


El precio importa. Pero no debería ser el primer criterio.

Es lógico comparar precios.


Pero en medicina estética existen elementos que tienen un coste: profesionales cualificados, productos autorizados, instalaciones sanitarias, protocolos de seguridad y seguimiento.


Por eso, ante diferencias de precio muy importantes, la pregunta no debería ser únicamente: “¿Por qué aquí cuesta más?”

También conviene preguntarse: “¿Qué incluye y qué garantías estoy recibiendo?”


En medicina estética, el resultado empieza por la seguridad

En Sapphira Privé Segovia entendemos la medicina estética desde una valoración médica previa, un diagnóstico personalizado y tratamientos orientados a conseguir resultados naturales y proporcionados.


Pero antes de hablar de resultados, hay algo todavía más importante. Tu seguridad.


Elegir bien dónde y con quién realizarte un tratamiento médico-estético también forma parte del tratamiento.

 
 
 

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